Gracias al legado del Tigre Pérez, por más de 35 años en América del norte se ha hecho un trabajo que ha servido como puente para crear una alianza inter-tribal de índole internacional entre los pueblos indígenas y mestizos del continente Americano, abriéndose en México por primera vez en 1989 en la comunidad Teopantli Kalpulli, en San Isidro, Mazatepec, Jalisco. Según la visión del Tigre Pérez, este trabajo abre una ventana a la conciencia cósmica de los humanos y fortalece la red geomagnética de la tierra, facilitando así la generación de vida sustentable y consciente, al entretejer los reinos mineral, vegetal y animal con los cuatro elementos básicos de la madre tierra: fuego, agua, aire y tierra. Esto se alcanza gracias a que las abuelas y los abuelos indígenas trabajan juntos como un solo espíritu-mente-corazón, desarrollando una ceremonia de sanación a la madre tierra y a la humanidad durante cuatro días y tres noches.
El corazón espiritual de la ceremonia tiene lugar dentro de una construcción que responde a un modelo propiamente indígena, la Kiva, que consiste en una excavación circular de aproximadamente 4 metros de profundidad y 13 metros de diámetro, donde los abuelos y abuelas rezadores ingresan a elevar plegarias de sanación, agradecimiento y alegría a la Madre Tierra en torno a un fuego sagrado que se mantiene encendido durante todos los días de oración.
En el año 1995 Raymundo "Tigre" Perez fue reconocido como Chief Intertribal por un Consejo de Ancianos y miembros de 7 tribus distintas. Durante la ceremonia de reconocimiento, un penacho con plumas de cóndores y águilas fue presentado y entregado en respeto y reconocimiento a su trabajo intertribal de amor. Esto ocurrió el último día de una ceremonia de Kiva abierta en Texas. Dos días después, Raymundo "Tigre" Perez ingresó al mundo de los espíritus. |